Sánchez convoca una ronda de contacto con todos los grupos parlamentarios no para acordar alguno de los miles de problemas nacionales que se encuentran parados, sino para consultarles sobre un futurible y más que improbable envió de tropas españolas como fuerzas pacificadoras a Ucrania. Futurible condicionado a nada menos a que se produzca un acuerdo de paz, que hoy  no parece demasiado cercano y en la suposición más improbable aun de que Rusia acepte que existan dichas fuerzas y que Europa participe en ellas.