Rufián, muy cargado de razón, mantiene en el Congreso que la corrupción es incompatible con la izquierda. Él, por supuesto se incluye en la izquierda. Lo dice quien tiene a su jefe de filas condenado por la malversación de una cantidad enorme de recursos públicos y destinados a una de las peores finalidades imaginables, dar un golpe de Estado.